Esta es la niña que Rajoy quiere para todos los españolitos. ¿Es que se piensa que somos tontos? Yo creo que sí (se lo piensa digo) ... pobre ingenuo
29 febrero 2008
28 febrero 2008
Rompiendo platos
Esta mañana me he levantado con dolor de garganta, así que he pensado que un té con miel no me iría mal. Mientras me lo hacía, me ha venido a la cabeza Zapatero y en como intentar seguir confiando en él. Difícil tarea. De repente, se me ha caído un plato al suelo y se ha roto.
Poco después, al llegar a la oficina, leo el diario y veo que no he sido la única a la que se la ha roto un plato, ni la única a la que se le ha roto una ilusión y una esperanza ...
"Esta mañana he roto un plato mientras me hacía el almuerzo. Amaba ese feo plato de duralex transparente, tan útil para servir los champiñones al ajillo. Se resbaló y se rompió. Un estallido espantoso. Tardé mucho en sosegarme. Nuestros dos grandes partidos políticos son dos platos de duralex transparente, feos y útiles. Estamos acostumbrados a votarles. No nos gustan del todo, no nos disgustan del todo. Dado que sólo hay dos y hay que elegir uno de los dos, elegimos siempre al que elegimos siempre. Es el mismo feo partido de duralex de toda la vida, con su disyuntiva grabada a fuego: o PP o PSOE.
Eligiéndolos, nos ahorramos el miedo a no saber qué hacer. Y nos libramos del sentimiento de culpa que amenaza todo cambio de costumbres. ¿Qué pensaremos, qué haremos, si no elegimos a uno de los dos? Como matones del colegio nos asustan los dos grandes, recordándonos que más vale estar protegido por uno, que desprotegido por dos y a la intemperie.
Pero ocurre que los electores españoles estamos cada vez menos dispuestos a confiar nuestra suerte a uno y el mismo todo el tiempo: empezamos a simpatizar con la intemperie, con el voto flotante, con la indecisión inteligente.
¿Qué haremos el 9 de marzo? ¿Nos levantaremos temprano y echaremos mano del viejo plato de duralex, feo y útil? ¿No valdría la pena, en esta hora de intensa seriedad democrática, volver a pensarlo todo otra vez? ¿Por qué no votar a un tercer partido -un nuevo útil parlamentario- en lugar del feo partido de duralex matón de siempre? ¡Rompa usted un plato, vote lo que yo!"
Pero ocurre que los electores españoles estamos cada vez menos dispuestos a confiar nuestra suerte a uno y el mismo todo el tiempo: empezamos a simpatizar con la intemperie, con el voto flotante, con la indecisión inteligente.
¿Qué haremos el 9 de marzo? ¿Nos levantaremos temprano y echaremos mano del viejo plato de duralex, feo y útil? ¿No valdría la pena, en esta hora de intensa seriedad democrática, volver a pensarlo todo otra vez? ¿Por qué no votar a un tercer partido -un nuevo útil parlamentario- en lugar del feo partido de duralex matón de siempre? ¡Rompa usted un plato, vote lo que yo!"
¿Ha roto usted un plato? de Álvaro Pombo - El País - 28/02/2008
24 febrero 2008
Joroña que joroña
Este fin de semana he tenido una reunión muy especial con mis amigas en Barcelona. Una de ellas se casa. Diossss ... noooo .... otra vez!!!! empieza mi temporada anual de bodorrios, este año la cosa viene bien llenita, y como ya va siendo habitual, mis críticas a tales eventos van a continuar.
Así que estando en el Schilling, birrita en mano, intentamos ponernos de acuerdo en que regalarle a la novia y entre las muchas ideas que surgieron, la mayoría de lo más absurdo, pensamos en hacerle un álbum de fotos y un anecdotario, desde los tiempos en que nos pasábamos la vida jugando a polis y a cacos. Joerrrr ... cuánto tiempo ha pasado ... pues casi 20 años, ahí es nada!!
Aún me acuerdo cuando cuatro niñas, vestidas con chándal y bocata en mano, vineron a buscarme a casa para ir a jugar ...
- Toc! Toooc!!!
- Hola, ¿quién sois?
- Somos las vecinas, venimos a conocerte y a preguntarte si quieres juegar a las gomas
- Nooo!!! - y el portazo que les dí fue recordado por mucho tiempo
Aún así, después de superar mis reticencias iniciales, y conseguido el perdón de las vecinas, me dejé integrar en ese grupo de niñas, con las que con el paso de los años, viví muchos de los mejores momentos de mi vida. Así que como os podéis imaginar, el anecdotario que vamos a confeccionar, puede ser algo que en un hipotético futuro adquiera un valor incalculable, vamos, que ni Christie´s podría subastarlo.
Ya que no regreso a Madrid hasta mañana, he aprovechado para desempolvar un par de cajas que tengo llenas de fotos de hace un montón de años. Ha sido el horror, ya que la mayoría databan de mi más tierna pubertad, cuando mi cara parecía un pan de pagés, y la ropa que llevaba puesta .... vamos que pá qué comentarlo .... (esas hombreras, esos pantalones un palmo por encima de la cintura ...) Pero entre todas las fotos, si he encontrado algunas de las chicas en cuestión, jugando al voley en la playa con los vecinos a los cuales rehuímos un año después (pobres si es que eran de lo más cansino), algunas posando con nuestras Derby Variant negra, porque eso sí, todas teníamos la misma moto, otras en el primer viaje que hicimos solas a las fiestas de mi pueblo, y cómo no, fotos de nuestras innumerables fiestas de pijama, donde poníamos a parir a los chicos, bebíamos nuestros primeros cubatas ytratábamos de hacernos algún peta destripando saquitos de manzanilla.
Con el tiempo dejamos de lado las motos y aprendimos a conducir coches, pero había algo que nunca cambiaba. De ahí surgió una mítica frase que ha perdurado a lo largo de los años. Nos llamaban las con moto, las con coche y las sin novio. Pues algo tenía, porque en la actualidad ni una cosa, ni la otra y ni la otra.
Pensando en todo aquello, me entra un poquillo de melancolía, en serio! es que el tiempo ha pasado muy rápido, y ahora, entradas o a punto de entrar en la treintena, no podemos más que recordar todos aquellos momentos y echarnos a reir. Y claro, del evento en cuestión ya os contaré, porque seguro que dará para alguna que otra historieta ...
15 febrero 2008
Hasta los polos
Siguiendo en la lína de mi anterior post, os dejo el vídeo extraído de la campaña lanzada por Intermón Oxfam, que mediante la web http://www.hastalospolos.org/ pretende que los ciudadanos comuniquemos nuestras quejas y sugerencias a los políticos para que éstos se impliquen en un mayor cuidado del planeta. Dichas propuestas serán remitidas al nuevo gobierno que salga vencedor en las próximas elecciones.
Bueno, siguiendo en mi habitual excepticismo y poca confianza en la clase política, tengo que decir que dudo que sirva de algo, pero por lo menos ahí está, que ya es mucho.
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